viernes, 5 de agosto de 2011

"HAY QUE SEGUIR ANDANDO NOMÁS..."

En la Iglesia que peregrina  en la Argentina, ni siquiera con la celebración del Jubileo hubo reconocimiento oficial del  martirio del Obispo  Enrique Angelelli.-
Se sigue matando su muerte martirial, porque se sigue afirmando que fue un trágico accidente por mala maniobra, porque no ha habido firmeza en encarar la causa judicial, porque no se atendió el reclamo de Paulo VI al Embajador argentino ante la Santa Sede al denunciarla como "misteriosa muerte" y porque se pretende diluir en el olvido el testimonio de un buen pastor que sirvió a su rebaño eclesial hasta dar la vida quedando clavado en la cruz de su tierra riojana, bañándola con su propia sangre.

Sin embargo, la fe cristiana  popular, año tras año, celebra su martirio el 4 de agosto y con razón y compromiso con la verdad de los hechos cuya síntesis va en el recuadro...Del martirio de Enrique Angelelli tenemos más pruebas que del martirio de innumerables mártires de los primeros siglos.-
Enrique Angelelli fue testigo de la Fe Cristiana hasta derramar su sangre.- Fue asesinado porque se jugó por evangelizar a los pobres, a sabiendas del peligro de muerte que se cernía sobre él.- No quiso ocultarse de sus perseguidores para ponerse- en cambio- entre éstos y sus fieles cristianos riojanos.-
Quiero espigar de sus escritos algunas frases que muestran sus más íntimas motivaciones evangélicas, lejos de toda ideología o ritualismo religioso:
• "Ayúdenme a que no me ate a intereses mezquinos o de grupo.
Oren para que sea el obispo y amigos de todos, de los católicos y de los no católicos, de los que creen y de los no creen, de los de ciudad y de quiénes viven en los lugares más apartados...".
• "Que difícil es comprender desde afuera todo lo que encierra cada rostro de nuestro pueblo...Para servir, hay que tener un oído atento al Evangelio y el otro en el pueblo".
• "Ustedes Laicos Cristianos siéntanse corresponsales junto al obispo, a los sacerdotes, a las religiosas, de la misión de la Iglesia"- " Luchen vigorosamente contra cualquier clase de servidumbre!- Respeten los derechos fundamentales de los hombres"!!!
• "Miren si estas injusticias continúan, algún día estaremos juntos en el mismo paredón: Uds. los patrones y nosotros los curas. Ustedes por no haber practicado la justicia social.- Nosotros, por no haber
sabido defenderla".  Les advirtió a un grupo de empresarios injustos con sus obreros.
• "La liberación de un pueblo y su Iglesia es como una cebolla...le sacás una cáscara y tiene otra abajo y le sacás otra y aparece otra abajo y cada vez que le sacás una, te hace llorar...Hay que seguir andando nomás".-
Enrique Angelelli, a quién conocí personalmente, es nuestro Obispo Mártir porque quiso anunciar el Evangelio iluminando la situación socio-económicapolítica-cultural de su pueblo, conforme aprendió en las aulas del Concilio Vaticano II .- Y los dirigentes políticos y empresarios contemporáneos y algunos coterráneos suyos, pretendieron callar su voz profética, urdiendo un vil y traicionero asesinato en el desierto riojano, tal cual consta en actas tribunalicias libres y justas cuya  síntesis quiero transcribir.
Soy testigo de que en todo momento actuó por los intereses de Jesucristo y su Reino.-
Los datos han sido extraídos del Acta Competencia N° 248 Libro XXI NN homicidio calificado y tentativa de homicidio  calificado s/inc. de Comp. Planteado por el CSFFAA al titular de Juzgado de Inst. en lo
Criminal y Correc. N° 1 de la Ciudad de La Rioja.
Dichos datos y hechos probados son los  siguientes: el obispo Angelelli se trasladó a la ciudad de Chamical, Pcia.  de La Rioja, para participar en los oficios religiosos con motivo del homicidio de dos de sus sacerdotes.
Sabiendo que su vida corría peligro de muerte, recibió una invitación para hacer un curso en Perú –en miras a salvaguardar su integridad- , pero el obispo manifiesta que el Pastor no debía dejar solas a sus ovejas.
El día 3 de Agosto de 1976, en una reunión con sacerdotes y religiosas, le manifiestan nuevamente el temor por su vida; él dibujó un espiral donde fue ubicando figuradamente los asesinatos de dos de sus  sacerdotes y un laico y concluía ubicándose en el centro de dicho espiral, manifestando que a quien en
definitiva buscaban era a él.
Según lo expuesto por el juez instructor, el día 4 de agosto de 1976, el obispo Angelelli emprendió el regreso en una camioneta desde la ciudad de Chamical, acompañado por un sacerdote. De  acuerdo a lo que el magistrado ha acreditado, Angelelli llevaba consigo  una carpeta que contenía elementos de
prueba respecto del homicidio de los sacerdotes el 18 de julio de 1976.
El juez hace referencia a los testimonios que afirman que  el prelado estaba convencido de que él también iba a ser asesinado.
El juez de la causa dio por probado que la camioneta que guiaba el obispo fue alcanzada por un automóvil de color  claro, aparentemente un Peugeot 404, sobre la Ruta Nacional N° 38 Km. 106, en las cercanías de la localidad de Punta de los Llanos, siendo alrededor de las 15 horas.Según manifestaciones del sacerdote acompañante, el citado automóvil realizó una maniobra brusca, como si tratara de encerrar al vehículo donde viajaban, produciéndose pocos instantes después una explosión.
De acuerdo a lo que concluye el juez interviniente, la camioneta se desplazó a la banquina derecha, para volver a la  ruta unos 80 metros más adelante, y terminar volcando. A consecuencia de ello se produjo la muerte del Padre Obispo Angelelli, quedando tendido el cuerpo a unos veinticinco metros del
lugar en que quedó la camioneta.
El cuerpo del obispo Angelelli fue arrastrado hacia  dicho lugar, mostrando en ambos talones pérdida de piel, lo que permitiría inferir la intervención posterior al hecho de sus autores, y que la camioneta presentaba una goma desinflada, cuya cámara tenía un corte de trece centímetros, lo que no habría sido la causa del vuelco.
De las circunstancias fácticas reseñadas, el magistrado actuante concluyó...
"... QUE LA MUERTE DEL OBISPO ENRIQUE ANGELELLI NO OBEDECIO
A UN ACCIDENTE DE TRÁNSITO,  SINO A UN HOMICIDIO FRÍAMENTE
PREMEDITADO, Y ESPERADO POR LA VÍCTIMA..."
Miguel Esteban Hesayne 
Obispo      
2001

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